En el diagnóstico y tratamiento de esta clase de malformaciones óseas intervienen especialistas en odontología, ortodoncia, cirugía maxilofacial y cirugía plástica facial.
Las malformaciones pueden producirse por falta de proyección de la mandíbula o del mentón, exceso de proyección mandibular (prognatismo), crecimiento defectuoso del maxilar superior, crecimiento excesivo del maxilar superior, contacto inadecuado de los dientes al cerrar la boca (mordida abierta), protrusión bimaxilar (labios exageradamente proyectados por empuje de los dientes).
A través de mediciones cuidadosas se interpretan las diferencias y el grado de desviación de los huesos faciales. Estos cálculos orientan definitivamente el tratamiento.
El primer paso es la valoración por ortodoncia y la determinación de los objetivos de tratamiento. Esto se realiza a través de un examen clínico, pruebas radiográficas (panorámicas, de frente y perfil), y un cuidadoso estudio fotográfico. Adicionalmente se realiza una exploración de las imágenes por computador en donde se observan las modificaciones de frente y de perfil, y los posibles resultados. Los análisis muestran los tipos de deformaciones e indican un tratamiento a realizar. Posteriormente, los profesionales en conjunto diseñan el procedimiento que debe llevarse a cabo. La comunicación entre los distintos especialistas y el planeamiento interdisciplinario aseguran el éxito del tratamiento.
Después de definir los objetivos del tratamiento, el primer paso es la ortodoncia, donde el especialista corrige las anomalías de forma, posición, relación y función de las estructuras dentales. Mediante aparatología fija (brackets), compuesta de elementos que se fijan directamente a la superficie de los dientes el odontólogo manipula una serie de fuerzas que lentamente corrigen la mal posición dentaria. Ya que la ortodoncia no alcanza a corregir completamente la situación maxilar, se requiere de apoyo quirúrgico para solucionar el problema. Posterior a la recuperación de la cirugía es frecuente que se siga nuevamente el tratamiento de ortodoncia, lo cual permite sostener los logros alcanzados y mejorar los resultados finales.
Cada caso es completamente diferente y dependiendo de la malformación maxilar se planea una intervención quirúrgica particular. Básicamente se movilizan las estructuras óseas para lograr que los dientes superiores encajen adecuadamente con los inferiores, esto se denomina conseguir la oclusión adecuada. Las incisiones se realizan dentro de la boca y las suturas pueden reabsorberse por sí mismas o ser retiradas a la semana de la cirugía.
La cirugía ortognática es una intervención mayor que demanda el uso de analgesia general. La práctica anestésica ha desarrollado métodos de control en el suministro de la sedación de tal forma que los efectos desagradables provocados por su uso se minimizan al máximo. De cualquier forma el especialista anestesiólogo permanece atento al monitoreo de la administración de la anestesia y al seguimiento a sus funciones corporales en el quirófano.
Antes de su cirugía el médico ordena un control preanestésico que garantizará su bienestar durante todo el procedimiento. Los protocolos de actuación prequirúrgica permiten brindarle la mayor seguridad. En la valoración preanestésica se evaluarán las pautas de manejo de sedación y se le informará sobre el acto anestésico que se le practicará. Se recomienda ser muy claro e informar con anterioridad si usted es alérgico a algún medicamento.
El Dr. Jorge Alberto Espinosa Reyes cuenta con personal altamente calificado y todos los sistemas de monitoreo que permiten el seguimiento de todas sus funciones corporales.
Tras un análisis exhaustivo del caso el médico puede indicar esta cirugía desde antes de la adolescencia, aunque esta decisión depende en gran parte de la clase de alteración maxilar.
Una vez terminada la intervención usted despertará tranquilo y sin dolor. Después de unas horas es posible que presente algunas molestias, las cuales pueden ser controladas con los medicamentos formulados. En la cirugía ortognática se realizan cortes quirúrgicos de los huesos y se intervienen delicados tejidos bucales. La inflamación es una respuesta apenas natural a la operación y puede ser evidente hasta 6 semanas después de la cirugía. Pasados 6 meses aproximadamente, y cuando ya haya disminuido totalmente la inflamación, será posible evaluar los resultados definitivos.
Es importante que usted planee con anticipación el día de su cirugía y tenga a su lado una persona de su entera confianza, que le ayude a regresar a su casa y cuide de usted los primeros días de su postoperatorio. Se recomienda quedarse en cama con la cabeza levantada con el fin de disminuir la hinchazón.
En todos los casos, y para su tranquilidad, no dude en contactar al Dr. Espinosa quien estará atento a todo su proceso de recuperación.