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La fotografía al servicio de la cirugía plástica
Los cirujanos plásticos faciales de hoy, además de tener un completo conocimiento de la anatomía, patología y fisiología del área de su especialidad, deben estar actualizados en artes como la fotografía y manejar a la perfección software médicos especializados como el Mirror y el Alter Image.

No hay duda, la Cirugía Plástica Facial es una especialidad de la medicina que exige gran preparación, práctica y actualización.
Hoy en día, quienes la ejercen deben ser incluso fotógrafos, pues las imágenes tomadas son de gran ayuda durante la intervención quirúrgica y un importante material de estudio y análisis.
Con la llegada de las cámaras digitales y la preparación de los cirujanos plásticos en el tema de la fotografía, y específicamente en el de los estudios fotográficos, tanto los pacientes como los médicos ahorran tiempo y agilizan todos los procedimientos que anteceden a una cirugía.
"Hace unos años, después de la primera consulta mandábamos al paciente a realizarse un estudio fotográfico en un lugar especializado y mientras iba a hacérselo y rebelaban las fotos podía pasar perfectamente una semana.
Ahora los cirujanos tomamos las fotografías en la misma consulta y las analizamos con el paciente", comenta el doctor Jorge Espinosa, otorrinolaringólogo y cirujano plástico facial.
Las fotografías tomadas antes de las cirugías sirven como base para realizar una predicción y mostrarle al paciente como podría quedar después de someterse a ellas. Tres semanas luego de la intervención se toman nuevas imágenes, que muestran en un 60 % los alcances logrados, y se repiten a los 6 meses, cuando se ven los resultados definitivos.
Pero además de tomar cursos de fotografía y casi montar un estudio, con todo y equipo de luces, en su consultorio, los cirujanos plásticos faciales deben aprender a manejar a la perfección software que les permiten realizar las proyecciones por computador. "Software médicos especializados como el Mirror y el Alter Image nos ayudan a realizar las proyecciones por computador. Con ellos nos acercamos en un 85 % a los resultados que obtendremos con la cirugía", afirma el doctor Espinosa.
De esta manera, la Cirugía Plástica Facial, que limita su especialidad a intervenciones en la cara, la nariz y el cuello, se preocupa cada vez más por brindar al paciente apoyo humano, mejores alternativas técnicas y alta calidad. Su objetivo apunta a respaldar al paciente y mejorar su calidad de vida mediante el impulso de la excelencia en la práctica quirúrgica y la investigación.
Los orígenes de la Cirugía Plástica Facial
La cirugía plástica facial es una especialidad de la medicina cuyos orígenes se remontan a la época del antiguo imperio egipcio y que surgió como alternativa para quienes habían sufrido graves traumas faciales, principalmente en los enfrentamientos bélicos, aunque también se utilizaba para la reconstrucción de defectos faciales o deformaciones congénitas.
Sus inicios fueron no siempre muy afortunados e incluso su práctica fue prohibida, pues se creía que lo hecho por Dios no podía ser modificado.
El Renacimiento y el avance de la ciencia permitieron el desarrollo de trabajos destinados a la reconstrucción nasal principalmente en Italia. Ya en el siglo XIX y gracias al desarrollo de técnicas anestésicas, la práctica de la cirugía facial se hizo más segura y se desplegó ampliamente como una respuesta médica a las heridas sufridas en combate, aunque todavía no florecía como una rama especializada de la medicina.
Después de la I y la II Guerra Mundial se consolidó el desarrollo de la Cirugía Plástica Facial al reconocerse su importancia en la reconstrucción del rostro de los heridos en combate, hasta entonces sólo orientada a la reparación de las áreas nasal y mandibular, cuyos especialistas eran realmente muy pocos.
La práctica quirúrgica demostró que además de cubrir estas necesidades urgentes también era posible mejorar el aspecto de los pacientes. Los adelantos en el manejo de la anestesia quirúrgica favorecieron el perfeccionamiento y desarrollo de nuevas y audaces técnicas que buscaban responder no sólo a los requerimientos en reconstrucción facial sino, además, llenar las expectativas estéticas de la época moderna.
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